Parashá Nasó
Parashá Nasó
Números 4:1-7:89 "Tomar"
La parashá, Naso (הַנָּשֹׂא) es la parashá más
larga de toda la Torah, consta de 174 versículos.
Nos habla de
-El
censo y la responsabilidad de los sacerdotes levitas.
-Acerca
de los leprosos y su salida del campamento.
-Las
leyes de restitución: la ofrenda para un levita; la ley de la infidelidad de la
mujer; el voto nazareo.
-La
bendición Aarónica, temas de consagración y ofrendas.
La palabra NASO, tiene como raíz נָשָׂא nasá.
no se
la puede ver como un solo significado sino más bien con un amplio concepto que
tiene variadas aplicaciones tanto de manera literal como figurativamente, se la
puede encontrar como levantar, cargar, alzar, llevar, partir, remover.
La parashá
Naso, está unida a la entrega de la Torah, en algunas ocasiones se lee antes de
Shavuot, y en otras después. Al poner
nuestra atención en el hecho, de que la Torah es nuestra guía, y nos da
abundantes bendiciones cada día, para disfrutar lo que Adonai nos provee en
abundancia, siempre y cuando pongamos en práctica sus estatutos, y sigamos su
camino.
Esta
parashá se concentra en el aspecto principal del crecimiento espiritual, y de
la corrección y restauración pues tiene como objetivo un mayor entendimiento
para lograr una relación más sólida con Adonai, haciendo crecer una mayor
certeza de la presencia de Adonai, por medio de su palabra la Torah.
En
esta parashá, se encuentra uno de las riquezas más grandes de la Torah, y es la
bendición con la que El Eterno ordena bendecir a Aaron y a sus hijos y al
pueblo de Israel mientras cruzaban el desierto, una promesa que supera toda
riqueza material, que aun cuando tengamos situaciones difíciles, contamos con
la presencia de Adonai.
La
bendición que El Eterno le da a Aaron cubre todos los aspectos misericordia,
gracia y shalom; entendiendo que shalom desde la perspectiva de la Torah, es
tener completitud, en lo espiritual, en lo material, tener equilibrio en
nuestras vidas, en nuestra familia, restauración y estar en armonía con Adonai.
Así, de esta manera, cuando pronunciemos esta magnífica bendición, recordemos
que fue dada directamente por El Eterno a Aaron para los hijos de su pueblo
escogido, aquellos que de todo corazón le buscan.
Hoy tomo conciencia de esta hermosa bendición
y la comparto contigo
“Que
El Eterno te bendiga
Que El
Eterno haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de de ti misericordia
Que El Eterno alce su rostro sobre ti y te conceda paz”

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