Parashá Ki Tetzé

  

Parashá ki Tetzé

Devarim 21:10-25:19 "Cuando Salgas"





6 de septiembre de 2025/ 13 de Elul 5785

Pr: Patricia Zamora

Ki Tetze: Justicia y Misericordia en la Vida Diaria

La Parashá Ki Tetze (Devarim / Deuteronomio 21:10 – 25:19) nos presenta más de setenta mandamientos que abarcan la vida familiar, social y comunitaria, mostrando cómo la justicia del Eterno debe reflejarse en cada relación con el prójimo. Moshé instruye al pueblo en principios de dignidad, misericordia y santidad, invitándonos a vivir no solo la letra de la Torá, sino su espíritu.

Uno de los temas centrales es el trato digno a la mujer. La Torá regula la relación con la cautiva de guerra, la esposa legítima, la virgen y la desposada, mostrando que la vida humana debe ser protegida y valorada en toda circunstancia (Dt. 21:10–14; 22:13–29). Igualmente, se enfatiza la honra a los padres, recordando que la rebelión contra la autoridad trae consecuencias graves y que la vida familiar es el fundamento de la sociedad (Dt. 21:18–21).

La parashá también recalca la responsabilidad hacia el prójimo. Encontrar lo perdido y devolverlo, cuidar del necesitado y actuar con misericordia son expresiones prácticas de la justicia divina (Dt. 22:1–4; 24:6–7). Unido a esto está el principio de separación entre lo santo y lo profano: no mezclar semillas, fibras ni animales, como señal de vivir en orden conforme a la voluntad del Eterno (Dt. 22:9–11). Para recordar constantemente sus mandamientos, se ordenan los tzitziot en el manto de Israel (Dt. 22:12).

Otro énfasis importante es la justicia social. El jornalero debe recibir su salario a tiempo, las medidas deben ser exactas y la cosecha debe compartirse con el extranjero, el huérfano y la viuda, mostrando que el pueblo de Israel debía reflejar la generosidad del Eterno en su vida diaria (Dt. 24:14–22; 25:13–16). En la misma línea, se introduce el levirato (Yibbum), una institución que asegura la preservación del nombre de un hermano fallecido dentro del pueblo, como acto de justicia y continuidad (Dt. 25:5–10).

La porción concluye con el recordatorio de borrar la memoria de Amalec, quien atacó con crueldad a Israel en el desierto. Esta instrucción busca que nunca se olvide la importancia de resistir al mal que se opone a la justicia y a la santidad (Dt. 25:17–19).

La Haftarah en Isaías 54:1–10 complementa esta enseñanza con un mensaje de consuelo y restauración. Israel, que se sintió como una mujer estéril y abandonada, recibe la promesa de la fidelidad eterna del Eterno: “No se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz será removido, dice Adonai, el que tiene compasión de ti” (Is. 54:10). Esta promesa revela que la justicia de la Torá siempre está acompañada de la misericordia y el amor fiel del Eterno.

En conjunto, la Parashá y la Haftarah nos muestran que la verdadera obediencia no se limita a cumplir externamente, sino que es un llamado a reflejar en la vida diaria la justicia, la misericordia y el amor eterno de Adonai.

¡La justicia del Eterno se revela en lo cotidiano: en cómo tratamos al prójimo y honramos Su Palabra!

Shabat Shalom!






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