Parashá Haazinu
Parashá Haazinu
Devarim 32:1-52 "Prestad Oído"
4 de septiembre de 2025/ 12 de Tishrei 5786
Shalom a
todos. Hoy nos reunimos para meditar en una de las porciones más profundas y
conmovedoras de la Torá: la Parashá Haazinu. Este cántico, pronunciado por
Moshé en los últimos momentos de su vida, no es solo una despedida, sino una
enseñanza eterna que nos invita a escuchar con el corazón.
Moshé
comienza diciendo:
Escuchen, cielos, y hablaré; oye, tierra, las palabras de mi boca (Devarim 32:1).
Con estas palabras, convoca a toda la creación como testigo de una verdad que
trasciende generaciones: la fidelidad de Elohim y la fragilidad del ser humano.
Haazinu nos
revela que la vida espiritual comienza con el oído atento. Escuchar no es
simplemente oír, sino abrir el alma a la voz del Eterno. Moshé compara su
enseñanza con la lluvia y el rocío:
Que caiga mi enseñanza como lluvia, y desciendan mis palabras como rocío…”
(Devarim 32:2).
Así como la tierra florece bajo el agua, nuestro espíritu se transforma cuando
recibimos la palabra del Eterno con humildad.
En este
cántico, Elohim es descrito como la Roca:
Su obra es perfecta, todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, sin
iniquidad en Él; justo y recto es (Devarim 32:4).
Él es firme, justo, fiel. Nosotros, en cambio, somos inconstantes, propensos al
olvido y a la desobediencia. Pero incluso en medio de nuestra rebeldía, Elohim
permanece fiel. Nos cuida, nos guía, nos provee. Su amor no depende de nuestra
perfección, sino de Su naturaleza inmutable.
Este cántico
no es solo una advertencia, es una invitación:
- A escuchar con atención, porque
quien escucha con el corazón se vuelve sabio.
- A vivir en gratitud, porque la
adoración conecta cielo y tierra y libera poder celestial.
- A obedecer con amor, porque la
obediencia trae plenitud, mientras que el olvido nos aleja de la fuente de
vida.
Hoy, en
medio del ruido del mundo, Haazinu resuena como un llamado urgente. Inclinemos
nuestro oído al Creador. Que Su palabra descienda sobre nosotros como lluvia, y
que nuestras vidas florezcan bajo Su enseñanza.
Que esta
reflexión nos inspire a vivir con mayor conciencia, a valorar la voz del
Eterno, y a caminar con fidelidad en Su camino.
Shalom y bendiciones para todos.

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