Parashá Miketz

 

Parashá Miketz

 Bereshit 41:1-44:15 "Y Al Final De"

/30 de Kislev de 5786


Pr: Ana Krause

Miketz o Mikeitz , en hebreo significa "al final", la segunda y primera palabra distintiva del parashá es la décima porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
El parashá narra la interpretación de Yosef en los sueños del faraón, su ascenso al poder en Egipto y la prueba que Yosef puso a sus hermanos.

Faraón sueña con las vacas y con las espigas, y exige que alguien de sus consejeros interprete sus sueños. ¡El rey de Egipto quiere que alguien interprete sus sueños!
El copero de palacio recuerda la habilidad de Yosef (José) para interpretar los sueños. Por eso lo sacan de la cárcel. El faraón reconoce la verdad en la interpretación de Yosef, que habrían en Egipto siete años de abundancia, seguidos de siete años de hambre, y lo promueve al puesto de virrey a cargo de todo el país, con la misión y el permiso para preparar el país para hacer frente al hambre.

La Torá dice: 'Y envió el Faraón a llamar a Yosef y lo sacaron apresuradamente de la prisión (Bereshit, 41:14). cuando llegó el momento de liberar a Yosef, no fue lento. Por el contrario, fue sacado de su cautiverio lo más rápido posible. Esta es la forma en que el Eterno produce la redención. En el instante, en el momento adecuado para que suceda, no se pierde ni un segundo.
Faraón le dijo a Yosef que, dado que Adonai le había mostrado todo esto, no había nadie tan discreto ni sabio como él, y así lo puso al frente de toda la tierra de Egipto. El Faraón le dio a Yosef su anillo de sello, lino fino, una cadena de oro alrededor de su cuello. Reconoció que el Espíritu Santo (Ruaj Hakodesh) estaba con él, y su sabiduría para prever y planificar una solución para la crisis que se venía. Así Yosef por la misericordia del Altísimo pasó de ser un esclavo en prisión a ser el hombre más poderoso de Egipto

Diez de los hermanos de Yosef vienen a Egipto a comprar comida. Los reconoce, pero no es reconocido. Yosef los acusa de ser espías y los pone en una serie de situaciones para que finalmente le lleven a su hermano menor Benjamín a Egipto. Sin embargo, cuando llega Benjamín, Yosef lo acusa de robar su copa especial para el vino. Yosef se comportó de manera dura con sus hermanos porque los estaba poniendo a prueba para ver si habían cambiado y se arrepentían de haberlo vendido como esclavo. Se apartó de ellos y lloró. Fue embargado por la emoción al ver y entender la obra que Elohim había hecho, lo que reflejaron sus palabras:” No tengáis miedo…Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”

Conclusión
La parashá Miketz nos enseña que todo sucede en el tiempo perfecto del Eterno. Aunque Yosef pasó años de injusticia, soledad y encierro, el momento de su redención llegó de manera repentina y exacta, demostrando que El Eterno nunca olvida a quienes confían en Él. De esclavo y prisionero, Yosef fue elevado a la más alta posición de poder en Egipto, no por su propia fuerza, sino por la sabiduría y el favor divino que reposaban sobre él. Asimismo, el reencuentro con sus hermanos marca el inicio de un proceso de arrepentimiento y restauración familiar, mostrando que las pruebas también tienen el propósito de sanar y reconciliar. Miketz nos recuerda que incluso en los momentos más oscuros, el plan del Altísimo sigue obrando, y que la redención puede llegar en un instante cuando llega el tiempo señalado.


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