Parashá Vayeshev

 

Parashá Vayeshev

 Bereshit 37:1-40:23 "Y se Asentó"

/23 de Kislev de 5786

Pr: Patricia Zamora

La novena sección del libro de Génesis inicia con las palabras “Vayeshev Yaakov” “Y se asentó Jacob” (Bereshit 37:1). El término vayeshev proviene de la raíz hebrea ישב (yashav), que significa sentarse, habitar o establecerse. En el hebreo moderno, un asentamiento se llama “yishuv”, y quienes se establecen en la tierra, especialmente en tiempos de disputa son conocidos como mityashvim. Este trasfondo lingüístico ilumina la escena inicial: Jacob desea asentarse, pero Adonaí está por mover la historia hacia un nuevo rumbo. A veces “asentarse” no implica descanso, sino preparación para un proceso divino más profundo.

En este contexto comienza la crónica de Yosef, hijo de Yaakov, quien recibe sueños proféticos donde se ve ejerciendo liderazgo dentro de su familia (Bereshit 37:5–11). Pero lo que debería despertar discernimiento provoca en sus hermanos celos y temor: “Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras” (Bereshit 37:8). Viéndolo como una amenaza para la misión espiritual del hogar, deciden deshacerse de él y finalmente lo venden como esclavo (Bereshit 37:23–28). Sin embargo, incluso en la adversidad, la Escritura afirma: “Y Adonaí estaba con Yosef, y él fue varón próspero” (Bereshit 39:2).

Ya en Egipto, Yosef asciende en la casa de Potifar, demostrando integridad y fidelidad. Pero aun así es falsamente acusado y llevado a prisión (Bereshit 39:13–20). Allí, la Palabra vuelve a declarar: “Pero Adonaí estaba con Yosef y le extendió misericordia” (Bereshit 39:21). El favor de Adonaí no evita el proceso, pero se manifiesta dentro de él. Cada etapa la cisterna, la esclavitud, la casa de Potifar y la prisión se convierte en parte de la preparación que Adonaí está obrando en su vida.

En medio de esta narrativa aparece el episodio de Yehudá y Tamar (Bereshit 38), un relato complejo que involucra responsabilidad, justicia y restauración. Aunque marcado por decisiones humanas imperfectas, este capítulo asegura la continuidad del linaje del cual nacerá más tarde la casa real de Israel. Es un recordatorio de que Adonaí continúa tejiendo Su propósito incluso en los lugares donde la historia humana parece enredarse.

Toda esta sección revela una verdad profunda: los sueños que provienen de Adonaí pueden experimentar oposición, silencios y procesos, pero jamás pierden su validez. Adonaí está obrando aun cuando la circunstancia parece contradecir la promesa.

Además, la figura de Yosef se levanta como una tipología profética de Yeshúa:

- ambos fueron rechazados por sus hermanos (Juan 1:11),
- ambos fueron vendidos (Génesis 37:28 / Mateo 26:15),
- ambos fueron injustamente acusados,
- ambos descendieron al “sufrimiento” para luego ascender a una posición de autoridad y salvación para muchos.

Lo que los hombres hicieron para mal, Adonaí lo transformó en bien, como Yosef mismo declaró:
“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Adonaí lo encaminó a bien” (Génesis 50:20).

Vayeshev nos invita hoy a establecer nuestra fe como quien se asienta en un yishuv— aun en tiempos de tensión, confiando en que Adonaí está obrando silenciosa pero poderosamente, guiando cada paso hacia Su propósito eterno.

Shabat Shalom!!





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