Parashá Vayakhel - Pekudei
Parashá Vayakhel - Pekudei
Éxodo 35:1-40:38 "Fidelidad y Orden"
Vayakhel,
significa "y reunió" en hebreo. Proviene de la raíz kahal (asamblea o
comunidad) y es la vigésima segunda porción semanal de la Torá (parashá),
marcando el inicio de Éxodo 35:1, donde Moisés convoca a la congregación de
Israel para construir el Tabernáculo tras el incidente del becerro de oro. "E hizo reunir" o "y él
reunió", subrayando la unidad del pueblo. Se enfoca en las instrucciones y
el inicio de la construcción del Tabernáculo (Mishkán), comenzando con la importancia
de respetar el Shabat antes de trabajar en la obra. Se destaca la generosidad
de los israelitas al traer materiales y el trabajo de los artesanos, liderados
por Betsalel.
Generalmente
se lee junto con la siguiente porción, Pekudei, cerrando el ciclo de
construcción del Tabernáculo en el desierto.
Pekudei
significa literalmente "cantidades", "cuentas" o
"inventario" en hebreo. Es la parashá (lectura semanal) 23 del ciclo
judío y la última del libro del Éxodo, describiendo el recuento minucioso de los
materiales (oro, plata, cobre) utilizados para construir el Tabernáculo (Mishkán)
bajo la dirección de Moisés y la revisión de la obra del Tabernáculo para asegurar
que se hizo tal cual Adonai ordenó. Representa la transparencia, la integridad
en el servicio a Dios y la finalización de una obra sagrada que abarca, el
ensamblaje del Mishkán y la confección de vestiduras sacerdotales.
Se
erige el Tabernáculo en el primer día del segundo año tras la salida de Egipto.
La nube de gloria de Dios cubre la Tienda de Reunión, indicando la presencia
divina y guiando el viaje del pueblo.
Vayakhel-Pekudei,
así concluye el libro de Éxodo el
Miskán está terminado y todos sus componentes son llevados a Moisés,
quien lo erige y lo unge con el aceite sagrado de la unción, e inicia a Aarón y
a sus cuatro hijos en el sacerdocio. Una nube aparece sobre el Mishkán, símbolo
de la Presencia Divina que ha venido a morar en él.
Al
finalizar el libro de Exodo reconocemos a nuestro Elohim como libertador
soberano que actúa en la historia para rescatar a los oprimidos, transformando
a Israel de esclavos en una nación santa mediante el pacto del Sinaí. Enseña la
fidelidad divina, la provisión en el desierto y la importancia de la ley y la
adoración.
Se
revela como un Adonai sensible al dolor humano que escucha el clamor del
oprimido y actúa. Muestra el paso de la esclavitud a la libertad, estableciendo
a Israel como un pueblo especial bajo el pacto del Sinaí, incluyendo los Diez
Mandamientos. Dios no solo libera de algo, sino para algo: ser una nación
santa, adorarle y servirle. La construcción del tabernáculo subraya el deseo de
Dios de habitar en medio de su pueblo.
Así también ocurre hoy con nuestras vidas nos liberta de la esclavitud del pecado cuando recibimos a Jeshúa Hamashiaj nos muestra su fidelidad y amor a pesar de nuestra incredulidad. Nos sustenta, mostrando misericordia incluso cuando le fallamos y nos rebelamos.
Shabat
Shalom

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