Parashá Vayakhel - Pekudei

 

Parashá Vayakhel - Pekudei
Éxodo 35:1-40:38 "Fidelidad y Orden"

14 de marzo de 2026 /25 de Adar de 5786

Pr: Ana Krause

Vayakhel, significa "y reunió" en hebreo. Proviene de la raíz kahal (asamblea o comunidad) y es la vigésima segunda porción semanal de la Torá (parashá), marcando el inicio de Éxodo 35:1, donde Moisés convoca a la congregación de Israel para construir el Tabernáculo tras el incidente del becerro de oro.  "E hizo reunir" o "y él reunió", subrayando la unidad del pueblo. Se enfoca en las instrucciones y el inicio de la construcción del Tabernáculo (Mishkán), comenzando con la importancia de respetar el Shabat antes de trabajar en la obra. Se destaca la generosidad de los israelitas al traer materiales y el trabajo de los artesanos, liderados por Betsalel.

Generalmente se lee junto con la siguiente porción, Pekudei, cerrando el ciclo de construcción del Tabernáculo en el desierto.

Pekudei significa literalmente "cantidades", "cuentas" o "inventario" en hebreo. Es la parashá (lectura semanal) 23 del ciclo judío y la última del libro del Éxodo, describiendo el recuento minucioso de los materiales (oro, plata, cobre) utilizados para construir el Tabernáculo (Mishkán) bajo la dirección de Moisés y la revisión de la obra del Tabernáculo para asegurar que se hizo tal cual Adonai ordenó. Representa la transparencia, la integridad en el servicio a Dios y la finalización de una obra sagrada que abarca, el ensamblaje del Mishkán y la confección de vestiduras sacerdotales.

Se erige el Tabernáculo en el primer día del segundo año tras la salida de Egipto. La nube de gloria de Dios cubre la Tienda de Reunión, indicando la presencia divina y guiando el viaje del pueblo.

Vayakhel-Pekudei, así concluye el libro de Éxodo el   Miskán está terminado y todos sus componentes son llevados a Moisés, quien lo erige y lo unge con el aceite sagrado de la unción, e inicia a Aarón y a sus cuatro hijos en el sacerdocio. Una nube aparece sobre el Mishkán, símbolo de la Presencia Divina que ha venido a morar en él.

Al finalizar el libro de Exodo reconocemos a nuestro Elohim como libertador soberano que actúa en la historia para rescatar a los oprimidos, transformando a Israel de esclavos en una nación santa mediante el pacto del Sinaí. Enseña la fidelidad divina, la provisión en el desierto y la importancia de la ley y la adoración.

Se revela como un Adonai sensible al dolor humano que escucha el clamor del oprimido y actúa. Muestra el paso de la esclavitud a la libertad, estableciendo a Israel como un pueblo especial bajo el pacto del Sinaí, incluyendo los Diez Mandamientos. Dios no solo libera de algo, sino para algo: ser una nación santa, adorarle y servirle. La construcción del tabernáculo subraya el deseo de Dios de habitar en medio de su pueblo.

Así también ocurre hoy con nuestras vidas nos liberta de la esclavitud del pecado cuando recibimos a Jeshúa Hamashiaj nos muestra su fidelidad y amor a pesar de nuestra incredulidad. Nos sustenta, mostrando misericordia incluso cuando le fallamos y nos rebelamos.

En Vayakhel- Pekudei también podemos ver como Elohim responde a la obediencia de sus hijos, al completarse la construcción del Tabernáculo según las instrucciones de El, la gloria desciende como aprobación a su esfuerzo y trabajo. Quizás no estaba todo perfecto, pero sería el lugar de encuentro entre Él y su pueblo, demostrando que el trabajo cumplía con su diseño divino, traer santidad, comunicación y reconciliación diaria con sus hijos.
Así como éste fue el inicio de un nuevo periodo de adoración y mediación, donde Elohim establece su morada entre los seres humanos, cada uno de nosotros tiene su propio Éxodo, después de recibir a Jeshúa como nuestro Redentor. Seremos confrontados diariamente con nuestros pecados y debilidades, pero está parashá nos enseña que así como Elohim no rechazó a su pueblo por fallarle tampoco lo hará con nosotros, cada día nos espera para tener ese tiempo de comunión y comunicación, El derramo de su divina presencia El Ruaj Hakodesh ahora somos “Su Templo” no nos alejemos sea cuál sea nuestra condición, el derramará su gloria cada día en nuestras vidas.

Shabat Shalom 

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