Parashá Behaaloteja
Parashá Behaaloteja
Números 8:1-12:16 "Cuando Levantes"
El parashá Behaalotja, que quiere decir, “cuando
Levantes”, comienza con la orden del Eterno para Aarón, el Cohen (sumo
sacerdote), sobre el encendido de la menorá.
La menorá es el candelero de oro puro que se
encontraba en el Lugar Santo dentro del Mishkan (Tabernáculo). La menorá tiene
siete brazos, de los cuales el brazo del medio es un poco más alto que los
demás. Este brazo es llamado “shamash”, en referencia a que se encuentra en el
centro, y por lo tanto representa a Elohim. Cada uno de estos siete brazos
sostiene siete lámparas que debían estar encendidas continuamente de acuerdo al
precepto de Vaikrá / Levítico 24:2-3: “Manda a los hijos de Israel que te
traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder
las lámparas continuamente. Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo de
reunión, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová;
es estatuto perpetuo por vuestras generaciones.”
En ésta parashá también encontramos otros temas, cómo:
1.-Segundo Pésaj (Pésaj Shení): Se instituye una
segunda oportunidad para ofrendar el sacrificio pascual para quienes estaban
impuros o lejos en la fecha original (14 de Nisán).
2.-Las jornadas en el desierto: Se detallan las
instrucciones para viajar y acampar en el desierto guiados por la nube divina.
3.-Las quejas del pueblo: Los israelitas se lamentan
por la falta de carne y Moisés expresa su frustración a Elohim, lo que resulta
en el nombramiento de 70 ancianos para ayudarlo a liderar y la llegada de
codornices.
4,-Miriam y Aarón: Critican a Moisés por su matrimonio
y por su liderazgo. Como resultado, Miriam es castigada temporalmente con
lepra.
En Behaaloteja podemos encontrar lo relevante de la
primera instrucción dada por Elohin a sus hijos: “Cuando enciendas”. Lo que
necesitaban para avanzar era luz, estaban en oscuridad y para ello les mandó a
confeccionar la Menorhá, Pero, además, era la única luz que podía encontrarse
al interior del tabernáculo (Mishkan), porque precisamente representaba el
hecho de que la luz de Adonaí alumbraba ese lugar. Por el mismo motivo, esta
luz nunca podía apagarse, así como la luz de Adonaí nunca se extingue, sino que
permanece para siempre.
“Cuando enciendas” encierra un significado profundo
pues no era fácil mantener esa luz continuamente encendida, esto demanda
trabajo y dedicación, tenía que haber alguien dedicado a ello todo el tiempo
está asignación les fue dada a Aarón y a los levitas, pero el pueblo también
tenía que trabajar, ellos preparaban el aceite puro de olivas machacadas.
Podemos concluir qué así como nuestro Elohim es luz,
también el Mesías lo es para cada uno de nosotros hoy. Yeshúa HaMashiaj dijo:
“Yeshúa clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en
mí, sino en EL que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he
venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en
tinieblas.” – Juan 12:44 – 46
Él es aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre,
porque quien ha recibido a Yeshúa cómo Salvador y Señor tiene que entender que
la manifestación de la luz de Adonaí en la tierra requiere el compromiso activo
de su pueblo. La espiritualidad no es pasiva; demanda labor, constancia y
obediencia. La única manera en que nos mantendremos con nuestras lámparas
encendidas y podremos ayudar a nuestro prójimo.
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