Parashá Behaaloteja

 

Parashá Behaaloteja
  Números 8:1-12:16 "Cuando Levantes"

5 de junio de 2026 /21 de Sivan de 5786

Pr:Ana Krause

El parashá Behaalotja, que quiere decir, “cuando Levantes”, comienza con la orden del Eterno para Aarón, el Cohen (sumo sacerdote), sobre el encendido de la menorá.

La menorá es el candelero de oro puro que se encontraba en el Lugar Santo dentro del Mishkan (Tabernáculo). La menorá tiene siete brazos, de los cuales el brazo del medio es un poco más alto que los demás. Este brazo es llamado “shamash”, en referencia a que se encuentra en el centro, y por lo tanto representa a Elohim. Cada uno de estos siete brazos sostiene siete lámparas que debían estar encendidas continuamente de acuerdo al precepto de Vaikrá / Levítico 24:2-3: “Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente. Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo de reunión, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová; es estatuto perpetuo por vuestras generaciones.”

En ésta parashá también encontramos otros temas, cómo:

1.-Segundo Pésaj (Pésaj Shení): Se instituye una segunda oportunidad para ofrendar el sacrificio pascual para quienes estaban impuros o lejos en la fecha original (14 de Nisán).

2.-Las jornadas en el desierto: Se detallan las instrucciones para viajar y acampar en el desierto guiados por la nube divina.

3.-Las quejas del pueblo: Los israelitas se lamentan por la falta de carne y Moisés expresa su frustración a Elohim, lo que resulta en el nombramiento de 70 ancianos para ayudarlo a liderar y la llegada de codornices.

4,-Miriam y Aarón: Critican a Moisés por su matrimonio y por su liderazgo. Como resultado, Miriam es castigada temporalmente con lepra.

En Behaaloteja podemos encontrar lo relevante de la primera instrucción dada por Elohin a sus hijos: “Cuando enciendas”. Lo que necesitaban para avanzar era luz, estaban en oscuridad y para ello les mandó a confeccionar la Menorhá, Pero, además, era la única luz que podía encontrarse al interior del tabernáculo (Mishkan), porque precisamente representaba el hecho de que la luz de Adonaí alumbraba ese lugar. Por el mismo motivo, esta luz nunca podía apagarse, así como la luz de Adonaí nunca se extingue, sino que permanece para siempre.

“Cuando enciendas” encierra un significado profundo pues no era fácil mantener esa luz continuamente encendida, esto demanda trabajo y dedicación, tenía que haber alguien dedicado a ello todo el tiempo está asignación les fue dada a Aarón y a los levitas, pero el pueblo también tenía que trabajar, ellos preparaban el aceite puro de olivas machacadas.

Podemos concluir qué así como nuestro Elohim es luz, también el Mesías lo es para cada uno de nosotros hoy. Yeshúa HaMashiaj dijo:

“Yeshúa clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en EL que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” – Juan 12:44 – 46

Él es aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre, porque quien ha recibido a Yeshúa cómo Salvador y Señor tiene que entender que la manifestación de la luz de Adonaí en la tierra requiere el compromiso activo de su pueblo. La espiritualidad no es pasiva; demanda labor, constancia y obediencia. La única manera en que nos mantendremos con nuestras lámparas encendidas y podremos ayudar a nuestro prójimo.




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