Parashá Vaetjanán

Parashá Vaetjanán
  Deuteronomio 3:23-7:11 "Y supliqué"

 
24 de julio de 2026 /11de Av de 5786
                                            
Por: Patricia Zamora

Escuchar, Obedecer y Amar a Adonai

La palabra Vaetjanán (וָאֶתְחַנַּן) significa "Y supliqué". En las llanuras de Moab, Moshé prepara al pueblo de Israel para entrar en la Tierra Prometida. Consciente de que no cruzará el Jordán, Moshé articula la transición del liderazgo y reitera los principios espirituales que garantizarán la fidelidad al pacto. Su mensaje integra la aceptación de la voluntad divina, el principio anicónico de la revelación y el imperativo del Shemá.

1. La súplica de Moshé y el propósito soberano (Deut 3:23–28)

La sección inicia con la oración vehemente de Moshé para ver la tierra prometida. La raíz hebrea janán (חנן) remite a la búsqueda de favor inmerecido (gracia); Moshé no apela a sus méritos, sino a la misericordia del Eterno.

«Y oré a Adonai en aquel tiempo, diciendo: Adonai Elohim, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa... Bástate, no me hables más de este asunto... Y manda a Yehoshúa, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo.»

Deuteronomio 3:23-24, 26, 28

Enseñanza clave: Adonai escucha la oración, pero responde según su soberanía y propósito supremo. La madurez espiritual implica someter nuestros deseos a la voluntad divina. Además, este episodio remarca que ningún líder es indispensable: la misión del pacto trasciende a las personas. La tarea final de Moshé no es gobernar la tierra, sino capacitar al sucesor que la conquistará.

2. La revelación en Horeb: Dios revelado en su Palabra (Deut 4:12–15)

Moshé recuerda al pueblo la teofanía en el monte Horeb (Sinaí), subrayando una característica única de la fe de Israel: la naturaleza auditiva, y no visual, de la revelación.

«Y habló Adonai con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis... Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Adonai habló con vosotros en Horeb.»

Deuteronomio 4:12, 15

Enseñanza clave: Este pasaje establece la prohibición de imágenes de la divinidad. Adonai trasciende la forma material y no puede ser moldeado a la imagen humana. Aplicado a la vida espiritual, nos advierte contra la "idolatría conceptual": fabricar un Dios a nuestra medida, que complazca nuestras emociones y nunca cuestione nuestra conducta. La relación con el Eterno no se basa en proyecciones visuales ni conveniencias, sino en el sometimiento a su Palabra expresada.

3. El Shemá: Monoteísmo, Amor y Acción (Deut 6:4–5)

En el capítulo 6 se halla la proclamación central del monoteísmo hebreo, la cual sintetiza la ontología divina y la respuesta del creyente.

«Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad. Escucha, Israel: Adonai nuestro Elohim, Adonai uno es. Y amarás a Adonai tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.»

 Deuteronomio 6:4–5

·         El significado de Shemá: En la mentalidad bíblica, escuchar no es un acto meramente auditivo; implica atención, comprensión y obediencia. No existe separación entre oír la Palabra y ponerla en práctica.

·         La declaración de Ejad: Reconocer que Adonai es "Uno" e indivisible exige que la vida del creyente no esté fragmentada. Ningún área (familia, trabajo, pensamientos) puede quedar al margen de su soberanía.

·         El mandamiento del Amor (Ahavá): El amor hacia Adonai no es una simple emoción fugaz, sino un pacto de lealtad, compromiso y fidelidad. Amar con el corazón (intenciones), el alma (la vida misma) y las fuerzas (recursos y capacidades) representa una entrega integral.

La vigencia del pacto requiere una estrategia pedagógica continua, centrada en el hogar y en la coherencia de vida de los padres.

«Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.»

 Deuteronomio 6:6–7

«Conoce, pues, que Adonai tu Elohim es Elohim, Elohim fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos.»

Deuteronomio 7:9

Enseñanza clave: No se puede transmitir aquello que no se vive. La fe no se enseña mediante discursos teóricos en eventos aislados, sino en la cotidianeidad del hogar (al andar, al levantarse, al acostarse).

Parashat Vaetjanán nos guía a través de un itinerario espiritual transformador:

1.    Sometimiento: Aceptar la voluntad soberana de Adonai aun cuando difiera de nuestros deseos.

2.    Discernimiento: Adorar al Eterno a través de su Palabra y no mediante representaciones humanas o antojadizas.

3.    Consagración: Amar a Adonai con un corazón indivisible y traducir la fe en obediencia práctica.

4.    Legado: Asumir la responsabilidad ética de vivir el pacto para transmitirlo con fidelidad a las futuras generaciones.

 

Shabat Shalom!

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