Parashá Behar-Bejukotai

 

8 de mayo de 2026 /21 de Iyar de 5786

Bendito el hombre que confía en el Señor

 Pr:David Betancourt

La Parashá BeHar comienza en el monte Sinaí, el lugar donde Adonai revela no solo mandamientos espirituales, sino también principios capaces de transformar la vida social, económica y emocional del pueblo. Desde el inicio queda claro que la espiritualidad bíblica no está separada de la vida cotidiana. Elohim enseña que la tierra, el tiempo y las personas le pertenecen, y que el ser humano solo es administrador de lo que ha recibido. El primer gran principio presentado es el año sabático (Shemita). Cada siete años la tierra debía descansar. No sembrar, no cosechar de manera habitual, no explotar continuamente los recursos. Esto exigía una fe profunda, porque el pueblo debía confiar en que Elohim proveería suficiente para sostenerlos. El descanso se convierte así en un acto espiritual. No es pereza ni abandono, sino una declaración de confianza: reconocer que la vida no depende únicamente del esfuerzo humano, sino de la bendición divina.

Luego aparece el concepto del Jubileo (Yovel), celebrado cada cincuenta años. En ese tiempo se proclamaba libertad, las tierras regresaban a sus dueños originales y los esclavos eran liberados. Era un reinicio social y espiritual. Elohim impedía que la opresión, la pobreza o la pérdida fueran permanentes. El Jubileo restauraba dignidad, identidad y esperanza. Este principio revela que el corazón de Elohim siempre apunta a la restauración y no a la esclavitud perpetua. La parashá también enseña principios de justicia económica. No debía haber engaño en los negocios ni explotación del necesitado. La fe verdadera no solo se expresa en el templo, sino también en la manera de tratar al prójimo. Elohim observa cómo se manejan las finanzas, cómo se usa el poder y cómo se responde frente al vulnerable. La santidad debía reflejarse en la compasión y en la integridad diaria.

Uno de los conceptos más profundos es el del Goel, el redentor familiar que podía recuperar lo perdido. Esta figura representa la esperanza de restauración. Nadie quedaba abandonado definitivamente. Siempre existía una oportunidad de volver a levantarse. Esta imagen apunta proféticamente al Mesías, quien restaura la identidad espiritual y libera al ser humano de toda esclavitud interior. Más adelante, Elohim recuerda al pueblo que no puede esclavizarse unos a otros porque todos pertenecen al Eterno. Israel había sido liberado de Egipto y debía vivir como un pueblo redimido. La libertad no era solamente física; debía convertirse en una manera de vivir. La identidad en Elohim rompe cadenas, devuelve dignidad y transforma la visión de la vida.

En la parte final, la parashá presenta bendiciones por la obediencia y consecuencias por la desobediencia. Elohim muestra que el pacto tiene efectos reales sobre la vida. Sin embargo, incluso en medio de las advertencias, aparece la misericordia: si el pueblo se vuelve a Él, Elohim recuerda Su pacto y promete restauración. El objetivo de la disciplina nunca es destruir, sino corregir y traer de regreso al corazón.

La Haftará en Jeremías complementa este mensaje al declarar:

“Bendito el hombre que confía en el Señor”. El profeta compara a quien confía en Elohim con un árbol plantado junto a aguas, firme aun en tiempos difíciles. Esta es la esencia de BeHar: aprender a vivir dependiendo de Elohim y no solo de los recursos humanos.

La Parashá BeHar nos recuerda que la verdadera libertad no consiste en tener más, sino en vivir confiando plenamente en Elohim. El Jubileo nos enseña que siempre existe posibilidad de restauración, y que ninguna esclavitud tiene que ser permanente. Hoy, muchos viven atrapados por el temor, la ansiedad, el control o el peso del pasado. Pero Elohim sigue proclamando libertad para el alma, restauración para el corazón y descanso para quienes aprenden a confiar en Él.

Porque al final, el propósito del Jubileo no era solo liberar tierras o cancelar deudas… sino recordarle al ser humano que fue creado para vivir libre, restaurado y en comunión con Elohim.

Shabat Shalom!!





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