Parashá Shoflim

 

Parashá Shoflim
  Deuteronomio 16:18-21:9 "Jueces"

14 de agosto de 2026 /1 de Elul de 5786

Por: Patricia Zamora

El Diseño Adonai para la Justicia y el Liderazgo

El parashá Shoftim (Deuteronomio 16:18–21:9), cuyo nombre significa “Jueces”, establece la estructura institucional, legal y espiritual necesaria para gobernar a Israel en la Tierra Prometida. Adonai enseña que una sociedad justa no surge por casualidad ni por meras intenciones, sino mediante autoridades íntegras, leyes santas y un pueblo dispuesto a someterse a la verdad divina.

1. Jueces e Imparcialidad: La Persecución Activa de la Justicia

El fundamento de la sociedad bíblica es la administración de una justicia limpia de corrupción, favoritismo o sobornos. La repetición del mandato enfatiza que los medios para juzgar deben ser tan rectos como el fin perseguido.

“Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades... y juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas distinción de personas, ni tomes soborno... Justicia, justicia perseguirás, para que vivas y heredes la tierra.” Deuteronomio 16:18-20

Esta exigencia de imparcialidad trasciende en la Tora y resuena en toda la Escritura como un atributo esencial de Elohim que sus siervos deben imitar:

Éxodo 23:8: “No recibirás soborno; porque el soborno ciego a los que ven, y pervierte las palabras de los justos.”

2. El Rey bajo la Autoridad de la Torá

A diferencia de los monarcas de las naciones paganas, el rey de Israel no estaba por encima de la ley. Su poder político y militar debía estar estrictamente limitado por la instrucción de Adonai para evitar la soberbia y la dependencia en la fuerza carnal.

“Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley... Y la tendrá consigo, y leerá en ella todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Adonai su Elohim... para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos...” Deuteronomio 17:18-20

El rey tenía prohibido multiplicar para sí caballos (fuerza militar), mujeres (alianzas paganas) y oro o plata (codicia) (Deuteronomio 17:16-17). La verdadera fortaleza de un líder radica en su sumisión al Rey de reyes:

Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito...”

3. Sacerdotes, Levitas y el Discernimiento Profético

Shoftim reafirma el sostén de los Kohanim (sacerdotes) y levitas, cuya herencia no era territorial, sino el servicio al Altísimo (Deuteronomio 18:1-5). Paralelamente, prohíbe terminantemente la adivinación, hechicería, astrología o necromancia (Deuteronomio 18:10-12). En lugar de prácticas ocultas, Adonai promete la revelación profética verdadera y señala proféticamente al Mesías.

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Adonai tu Elohim; a él oiréis.” Deuteronomio 18:15

El pueblo debía examinar toda voz espiritual para no ser engañado: si una palabra hablada en nombre de Adonai no se cumplía ni guiaba a la fidelidad del pacto, provenía de la presunción (Deuteronomio 18:21-22).

Jeremías 23:28: “El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y el que tuviere mi palabra, cuente mi palabra verdadera.”

4. Santidad de la Vida, Testimonios y Guerra Justa

La Torá vela por el valor de la vida humana tanto en la paz como en el conflicto:

Ciudades de Refugio (Deut. 19:1-13): Protegían al homicida involuntario del vengador de la sangre, distinguiendo la negligencia o accidente del asesinato premeditado. (Números 35:15).

El Rigor del Testimonio (Deut. 19:15-21): Se requerían mínimo dos o tres testigos para condenar a alguien.

Leyes de Guerra (Deut. 20): Antes de la batalla, los sacerdotes infundían fe y se ofrecía la paz a las ciudades enemigas antes de atacar.

Mateo 18:16: “Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.”

Proverbios 6:16-17: “Seis cosas aborrece Adonai... las manos derramadoras de sangre inocente.”

La parashá Shoftim no es solo una guía para la administración pública antigua; es un espejo para la vida interior del creyente. Cada persona debe nombrar “jueces y oficiales” en sus propios portones: los sentidos, la mente y el corazón.

El auto-dominio y el discernimiento nos guardan de permitir que las emociones, el interés propio o la conveniencia tuerzan los mandamientos de Adonai. Desde el líder hasta el ciudadano, Shoftim invita a someter toda área de la vida a la verdad del Creador.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

Proverbios 4:23

La verdadera justicia no consiste en imponer leyes externamente, sino en permitir que la palabra de Adonai transforme la conducta, promoviendo la verdad, la humildad y la santidad en nuestra caminata diaria.

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