Parashá Bereshit

 

Parashá Bereshit
  Bereshit 1:1-6:8 "En el Principio"

9 de octubre de 2026 /29 de Tishrei de 5787

Por: Ana Krause

“En el principio”, es el primer parashá del ciclo anual de la Torá. Nos enseña cómo Elohim creó el cielo, la tierra y todo lo que existe. La Torah comienza con las palabras más maravillosas que existen: “En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.” – Bereshit (Génesis) 1:1. Antes de que existiera el tiempo, la luz, los planetas o los seres vivos, solo existía Elohim. Él no fue creado, no tiene principio ni fin.

“Y dijo Elohim:” Génesis 1:3. Todo lo que existe fue hecho por su palabra. Cuando Él habló, las cosas comenzaron a existir. En seis días, Elohim creó todo con orden y propósito, lo que nos enseña que todo lo que Él hace tiene belleza, orden y bondad. Cuando Elohim creó al hombre y a la mujer, dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” Génesis 1:26.

Elohim plantó un hermoso jardín llamado Edén, lleno de árboles frutales, flores, ríos y vida. Allí colocó a Adán y Java (Eva) para que lo cuidaran. A causa del pecado, Adán y Eva fueron expulsados del Edén. El pecado trajo tristeza, dolor y muerte. Pero incluso en ese momento, Elohim mostró su misericordia y promesa de restauración: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la suya; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.” – Génesis 3:15.

Adán y Eva tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Ambos ofrecieron sacrificios a Elohim, pero Él miró con agrado a Abel y no a Caín, quién por envidia mató a Abel.

Con el paso del tiempo, la tierra se llenó de maldad. Las personas se habían olvidado de su Creador. Pero hubo un hombre diferente: Noaj (Noé). “Pero Noaj halló gracia ante los ojos de YHVH.” – Génesis 6:8.

Yeshúa: La Luz y la Redención

Bereshit nos lleva a reconocer que Él es el creador de todo lo que existe y que Yeshúa estaba desde el principio. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1. Por medio de Él, todo fue creado. Yeshúa no solo participó en la creación, sino que vino al mundo para hacernos nuevas criaturas y devolvernos la comunión con el Padre. En el Brit Hadashá (Nuevo Pacto) Yeshúa dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Juan 8:12.

Cada día, cuando vemos el cielo, los animales o las flores, recordamos que Él los hizo por amor, lo que nos debería llevar a valorar la creación y cuidar lo que nos dio, incluyendo nuestras vidas, pues fuimos creados con amor y con un propósito único.

Bereshit nos debe hacer recapacitar en el poder inmenso que tienen “las palabras”. Lo que Elohim usó para crear no fue el esfuerzo físico, sino el sonido de su voz; “hágase” fue el canal que trajo en amor orden al caos que había sobre la tierra. Proverbios 18:21 lo dice: “La muerte y la vida están en el poder de la lengua”. Cada cosa que pronunciamos funciona como una semilla; tarde o temprano, aquello que riegas con tu voz se hará realidad.

El parashá también nos enseña que la obediencia trae vida y la desobediencia trae muerte, lo que nos aleja del Creador, pero la gracia y obediencia en Yeshúa nos acercan nuevamente. Relacionar la creación con el plan de redención en Yeshúa, la “Luz del mundo”, nos debería producir una profunda gratitud por la misericordia de Adonai desde el principio.

De la ofrenda de Caín y Abel vemos que la diferencia no estaba en el regalo, sino en el corazón. Abel ofreció lo mejor con amor y fe; Caín se llenó de envidia y mató a su hermano. El pecado del corazón lo llevó a hacer lo peor. Por esto, cuando ofrendemos a YHVH, hagámoslo con obediencia y sinceridad porque Él ve la intención de nuestro corazón.

No podemos dejar de mencionar a Noaj, quien fue diferente en su generación, alcanzó gracia ante los ojos de su Creador, se transformó en una luz en medio de la oscuridad y pudo salvar a muchos. Ese es el desafío para su pueblo hoy. ¿Lo estamos cumpliendo?...

Shabat Shalom.


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