Parashá Tetzavé

 

Parashá Tetzavé
Éxodo 27:20-30:10 "Y Mandaras"

28 de febrero de 2026 /11 de Adar de 5786

Pr: Cecilia Reyes

Éxodo 27:20, da inicio con un verbo en modo imperativo: “y tu ordenaras……  en hebreo trasliterado veata tetzavé וְאַתָּה תְּצַוֶּה , la palabra tetzavé, proviene de la raíz tzava que  צוה, su significado está relacionado con “ordenar, mandar, instruir”, de esta misma raíz se de-riva la palabra מצוה mitzva= mandamiento o precepto y en plural מצוות mitzvot, mandamientos preceptos, pero no como una orden a cumplirse como en un ejército, más bien en un sentido más amplio se relaciona con la palabra tsevet, צוות, que significa equipo, es decir que al cumplir las mitzvot, los mandamientos hacemos un equipo con nuestro creador, y nos sentimos más cerca de Él, obedeciendo de una manera consciente y voluntaria sus mandamientos dados en la Tora.

En este parashá se considera estos temas principales: el aceite de oliva, la vestimenta de los sacerdotes, la consagración de Aarón y sus hijos como sacerdotes, las ofrendas diarias, la construcción del altar de incienso, pero principalmente este parashá habla sobre santidad, pureza, servicio y dedicación al Eterno.

La Menora, el candelabro de siete brazos se encontraba en el mishkan, (tabernáculo) y debía ser encendido cada tarde y debía arder durante toda la noche, este candelabro, solo podía usar aceite de las mejores aceitunas, las seleccionadas, y su aceite debía extraerse con una técnica de machacado a mano, y solamente, las primeras gotas se podían usar para este propósito, el uso para el alumbrado de la menora.

Los hijos de Aarón fueron los apartados para ser los sacerdotes de Israel y para ello Adonaí dispuso realizar las vestimentas sacerdotales, que solo las usarían los hijos de Aarón mientras realizaban el servicio, en el tabernáculo. Las vestiduras de los sacerdotes y la del sumo sacerdote, fueron descritas y confeccionadas con sumo cuidado, estas vestimentas se dice que eran tan hermosas y primorosas que no alcanzaban las palabras para describirlas, simbólicamente, debían ser el reflejo del interior, de quienes llevaban estas magnificas vestiduras un corazón puro e inmaculado, para poder servir al Eterno. El Cohen Gadol, es decir el sumo sacerdote debía usar sobre todas las prendas un pectoral, que tenía 12 piedras preciosas, las cuales representaban a los 12 hijos de Israel, y sus descendientes, y esto significaba que iba en representación de ellos, para honrar y servir a Adonaí. En éxodo 28:30, describe también a estas 12 piedras como urim vetummin

 אוּרִים וְתֻמִּים : “luces y perfecciones”. Estas piedras se usaban para discernir la voluntad de A, se dice que la Shejina hacia que el Urim y el Tummin. Se iluminarán y brillaran sobre las 12 piedras preciosas, debido a que cada piedra, representaban a las 12 tribus, cada piedra llevaba inscrito el nombre de una tribu de Israel, las letras iluminadas, revelaban la respuesta a la pregunta del Sumo Sacerdote.

El Altar de incienso, era considerado como el segundo altar, el primero era el altar donde se realizaba el sacrificio de los animales, estaba situado en el atrio exterior.

El altar del incienso está construido de madera recubierta de oro puro batido y se ubicaba en la sección del Kodesh de la estructura, junto a la Menora, estaba justo al lado de la cortina que separaba el Lugar Santo, del Lugar Santísimo. Dos veces en el día, por la mañana y por la tarde, un sacerdote debía quemar el incienso (ketoret), como recordatorio de la intersección ante Adonaí por Israel.

En aquel tiempo, Aarón y sus hijos fueron apartados por Adonaí, para ser los sacerdotes y el Sumo sacerdote del pueblo de Israel.

Yeshua Hamashiaj, es ahora el Cohen Gadol (el Gran Sacerdote), según la orden de Melquisedec, basado en la promesa inmutable de Dios mismo, y supera al sacerdocio de Levi.

La prefiguración del Tabernáculo, no fue dado en vano a Israel, y al igual que la menora debe encender cada tarde, y durar toda la noche, y el incienso ser prendido dos veces al día, nuestras vidas deben iluminar la verdad a los demás, obedeciendo los mandamientos de Adonaí, que no son carga, sino más bien una muestra de amor hacia nuestro Creador, por medio de la enseñanza de Yeshua “si me amáis, guardad mis mandamientos”, estableciendo así que los mandamientos de Dios son vistos como una manifestación del amor de Adonai a su pueblo y que la obediencia y el amor son inseparables, y al igual que la menora nuestras vidas deben iluminar a los demás, llevando nuestro aceite mas puro, no como si nuestras vidas nos pertenecieran, sino al contrario recordando que todo le pertenece a Adonaí.

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