Parashá Shemini
Parashá Shemini
Levítico 9:1-11:47 "Octavo"
La Circuncisión (Brit Milá): Se realiza al octavo día,
simboliza la perfección del ser humano y la entrada en el pacto.
Significado Místico y Numérico: Mientras que el siete
representa el mundo físico y la creación natural, el ocho simboliza lo
sobrenatural, la perfección y la eternidad.
Shemini Atzeret: Es el octavo día de la fiesta de
Sucot, considerado una reunión solemne especial para celebrar la conexión
íntima entre Adonai y el pueblo de Israel.
Nueva Creación: representando un nuevo comienzo o la
"luz" después de la creación, lo que se celebra con alegría.
la parashá
Shemini continúa confirmándonos lo que aprendimos en parahsá Tzav (ordena)
sobre la consagración de los cohanim (sacerdotes) por un período de siete
días. De allí la importancia del día octavo, cuando la Presencia Divina
desciende sobre el Mishkán (tabernáculo) a la vista de todo Israel, ellos
observan con reverencia cómo la Presencia Divina (Shekiná) desciende en forma
de fuego y consume la ofrenda… ¡Un momento Glorioso!
La parashá también nos cuenta del triste caso de los
hijos de Aharón, Nadav y Aviú quienes mueren ante la Presencia del Eterno al
ser consumidos por fuego celestial por ofrecer “fuego extraño” en el Santuario.
La sección concluye con las instrucciones sobre conjunto de leyes dietéticas
basadas en la Torá ( kashrut) y algunas lecciones importantes sobre pureza
ritual.
La Parashá Sheminí
nos enseña que para servir a Adonai debemos separar lo puro de lo impuro no solo con
palabras, sino con acciones diarias (santificarnos). El fuego perpetuo sobre el
altar es un símbolo del compromiso constante. Cómo sucedió con Aharón mientras servia a Elohin postergó su dolor
personal, la muerte de sus hijos. Cada
instrucción, cada suceso nos habla sobre el cuidado con el que debemos tratar
todo lo que está relacionado con lo espiritual. La obediencia no es un castigo,
es una forma de amor y es cuando se produce la manifestación de la Shekiná;
cuando hay obediencia, hay gloria.
Que podemos aprender de Shemini:
_La tragedia de Nadav y Avihú: el peligro de actuar
sin dirección. A Nadav y Avihú los perdemos físicamente, pero su historia es
una advertencia viviente: ¡no todo fuego es bienvenido! El verdadero fuego
sagrado es aquel que arde con dirección y obediencia.
_Leyes alimentarias: ¿qué nos dice Adonai sobre lo que
ingerimos?, como la prohibición del vino en servicio: claridad mental en lo
sagrado.
_ Que puede suceder si hay entusiasmo sin dirección
divina. Una lección clara para todos los que servimos con pasión, pero debemos
recordar siempre la brújula que debemos tener es la voluntad de Adonai.
Conclusión:
Hoy no tenemos Mishkán ni altar… pero sí tenemos
hogares. Y nuestros hogares pueden ser esos santuarios en dónde si actuamos con
pasión, sabiduría y permitimos que allí habite la armonía, la pureza y la luz
de la Torá, cada uno de nuestros actos tendrá un eco espiritual.
Shabat Shalom

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