Parashá Shemini

 

Parashá Shemini
Levítico 9:1-11:47 "Octavo"

11 de abril de 2026 /24 de Nisan de 5786

Pr:Ana Krause

Esta semana nos corresponde la Parashá Sheminí —que significa “Octavo”— y no es un número cualquiera. Este octavo día marca el inicio oficial del servicio en el Mishkán, el Tabernáculo, ese santuario portátil donde el cielo tocaba la tierra. El número ocho también es fundamental en el judaísmo porque simboliza la trascendencia de la naturaleza, la perfección divina y el inicio de un nuevo comienzo, más allá del ciclo natural de siete días. Es el momento designado para la Brit Milá (circuncisión), marcando el pacto eterno entre Adonai e Israel y simbolizando la entrada a una vida de santidad.

La Circuncisión (Brit Milá): Se realiza al octavo día, simboliza la perfección del ser humano y la entrada en el pacto.

Significado Místico y Numérico: Mientras que el siete representa el mundo físico y la creación natural, el ocho simboliza lo sobrenatural, la perfección y la eternidad.

Shemini Atzeret: Es el octavo día de la fiesta de Sucot, considerado una reunión solemne especial para celebrar la conexión íntima entre Adonai y el pueblo de Israel.

Nueva Creación: representando un nuevo comienzo o la "luz" después de la creación, lo que se celebra con alegría.

 la parashá Shemini continúa confirmándonos lo que aprendimos en parahsá Tzav (ordena) sobre la consagración de los cohanim (sacerdotes) por un período de siete días. De allí la importancia del   día octavo, cuando la Presencia Divina desciende sobre el Mishkán (tabernáculo) a la vista de todo Israel, ellos observan con reverencia cómo la Presencia Divina (Shekiná) desciende en forma de fuego y consume la ofrenda… ¡Un momento Glorioso!

La parashá también nos cuenta del triste caso de los hijos de Aharón, Nadav y Aviú quienes mueren ante la Presencia del Eterno al ser consumidos por fuego celestial por ofrecer “fuego extraño” en el Santuario. La sección concluye con las instrucciones sobre conjunto de leyes dietéticas basadas en la Torá ( kashrut) y algunas lecciones importantes sobre pureza ritual.  

La Parashá Sheminí  nos enseña que para servir a Adonai debemos  separar lo puro de lo impuro no solo con palabras, sino con acciones diarias (santificarnos). El fuego perpetuo sobre el altar es un símbolo del compromiso constante. Cómo sucedió con Aharón  mientras servia a Elohin postergó su dolor personal, la muerte de sus hijos.  Cada instrucción, cada suceso nos habla sobre el cuidado con el que debemos tratar todo lo que está relacionado con lo espiritual. La obediencia no es un castigo, es una forma de amor y es cuando se produce la manifestación de la Shekiná; cuando hay obediencia, hay gloria.

Que podemos aprender de Shemini:

_La tragedia de Nadav y Avihú: el peligro de actuar sin dirección. A Nadav y Avihú los perdemos físicamente, pero su historia es una advertencia viviente: ¡no todo fuego es bienvenido! El verdadero fuego sagrado es aquel que arde con dirección y obediencia.

_Leyes alimentarias: ¿qué nos dice Adonai sobre lo que ingerimos?, como la prohibición del vino en servicio: claridad mental en lo sagrado.

_ Que puede suceder si hay entusiasmo sin dirección divina. Una lección clara para todos los que servimos con pasión, pero debemos recordar siempre la brújula que debemos tener es la voluntad de Adonai.

Conclusión:

Hoy no tenemos Mishkán ni altar… pero sí tenemos hogares. Y nuestros hogares pueden ser esos santuarios en dónde si actuamos con pasión, sabiduría y permitimos que allí habite la armonía, la pureza y la luz de la Torá, cada uno de nuestros actos tendrá un eco espiritual.

Shabat Shalom


Comentarios

Entradas populares de este blog

Parashá “Naso”

Parashá Lej-leja

parashá Devarim