Parashá Bamidbar
Parashá Bamidbar
Números 1:1-4:20 "En el Desierto"
El Censo (Números 1): Dios ordena a Moisés contar a los
hijos de Israel (varones mayores de 20 años) para demostrar el valor individual
de cada persona dentro del colectivo, elevando su moral tras la esclavitud,
pero también dando la partida a un nuevo comienzo en el que hay que tomar
conciencia desde el lugar que partimos y con qué contamos de ahora en adelante.
Podemos enfatizar en un punto muy importante como lo fue el “Rescate de los
primogénitos” Números 3:41 “Y tomarás a los levitas para mí” en lugar de todos
los primogénitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar
de todos los primogénitos de los animales de los hijos de Israel. Yo Jehová.”
Era necesario organizarse y distribuir responsabilidades cómo parte de la
preparación para el viaje que emprendían.
Organización del Campamento (Números 2): Todo ese año en que estuvieron detenidos en el
Sinaí fueron protegidos, cubiertas sus necesidades y ellos se pudieron dedicar
a aprender a escuchar la voz de Elohim. Las doce tribus se organizaron
alrededor del Tabernáculo (Mishkán) en cuatro grupos, con los levitas en el
centro, simbolizando que Adonai es el núcleo de la vida comunitaria. Ahora
deberían levantarse mirar hacia delante y atravesar ese desierto para llegar a
la tierra que les había prometido Elohim
y cargar el Miskán que les había mandado a construir, ese lugar sagrado en
donde su Elohim se comunicaba con ellos, su lugar de encuentro.
Los Levitas (Números 3-4): Se designa a la tribu de
Leví, por sus familias, según las casas de sus padres desde los 30 años hacia
arriba hasta los cincuenta años, para el servicio del Tabernáculo, siendo su
primera instrucción: Números 4:5 “Cuando haya que mudarse el campamento, Aarón
y sus hijos desarmarán el velo de la tienda, y cubrirían con él el arca del
testimonio;… y seguir todas las instrucciones como Adonai se los mandaba.
En Bamidbar se nos recuerda la importancia de en
primer lugar reconocer de donde hemos sido rescatados, si no lo hacemos y no
valoramos el precio que fue pagado por nosotros
y a quién lo hiso, difícilmente estaremos preparados para avanzar en
victoria en el camino que tenemos por delante, Así como la queja fue uno de errores de Israel en el desierto, está parashá
nos viene renovar nuestra mente para que cada día agradezcamos a Yeshúa HaMashíaj
nuestro redentor y salvador por haber entregado su vida por nosotros y gustaremos
de su amor y provisión diaria de todo lo que necesitemos.
Nos habla del
orden, la responsabilidad individual dentro del grupo y la necesidad de
mantener a Adonai en el centro, incluso durante las "travesías por el
desierto" de la vida. No olvidar que ahora hemos pasado a ser sus hijos y
pueblo, darle siempre y de todo el primer lugar a El, será un desafío continuo
en nuestro caminar. La obediencia y la entrega serán pruebas a lo largo de
cualquier desierto por donde tengamos que pasar.
Lo más grandioso de esta parashá es que en el desierto
para reunirse Adonai con su pueblo les mandó a construir un Miskán
(tabernáculo), pero a nosotros nos dejó su presencia el Ruaj HaKodesh (Espíritu
Santo) y podemos tener comunión y comunicación continua con El.
Cualquiera sea tú situación hoy, quizás vienes
saliendo al desierto, sin saber que vas a hacer y cómo vas a caminar por él. La parashá en Bamidbar nos da las directrices
correctas de los pasos que debes dar en cualquier nuevo desafío que decidamos
emprender.
Shabat Shalom

Comentarios
Publicar un comentario